Hoy conmemoramos aquel día de octubre, en que el pueblo argentino demostró su devoción e incondicionalidad al General Juan Domingo Perón y le brindó su más sincero respaldo al acudir masivamente a la Plaza de Mayo para reclamar su liberación.
El entonces vicepresidente de la Nación, fue quien supo interpretar como nadie las necesidades de los hombres relegados por las clases dominantes.
Perón encarnaba no sólo la templanza de su figura, sino también las conquistas sociales obtenidas para la clase trabajadora. La innumerable multitud de hombres y mujeres no iba a dejar que le arrebaten el sueño de continuar con el trazado de políticas equitativas en función de una justa distribución de la riqueza social.
Lo que se manifestó aquel mes de octubre de 1945 fue la histórica, definitiva e inquebrantable unión del pueblo peronista.
El General interpretó como nadie los derechos que debían reconocerse al movimiento obrero, además de mentar y planificar una Patria justa, libre y soberana, basada en la distribución de la riqueza social y en la felicidad del pueblo a través de la organización.
Somos los herederos de las masas, que un día desembarcaron en esta nación para hacer de la democracia un hecho verdadero para todos los argentinos.
Hoy conmemoramos la lealtad a los intereses de la Patria, del pueblo y de las consignas del movimiento obrero organizado. “Primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres”, consignó Perón.
Con seguridad reivindicamos esta causa, para avanzar hacia la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social.
A todos los compañeros y compañeras que a diario hacen del compromiso con los demás una forma de vida, les deseo un feliz día de la Lealtad.
Senadora Silvina García Larraburu

