La juventud y la clase trabajadora deben ser partícipes del proceso de transformación. Esto es posible con unidad estratégica de todos los actores involucrados y representados en los diversos movimientos sociales que hacen eco de sus reclamos.
Un 29 de mayo de 1969 vivimos la insurrección del Cordobazo, con el protagonismo y la alianza del movimiento obrero organizado y del movimiento estudiantil. Estos acontecimientos nos generaron memoria para crear más espacios de participación, que continúen con la construcción de nuestra militancia política.
El hecho histórico fue promovido por estudiantes y obreros unidos, que se organizaron para luchar contra aquellos que pretendían sostener una sociedad basada en la injusticia social. En ese entonces, la unión fue contra un gobierno dictatorial, donde la democracia estaba restringida.
La juventud y la clase trabajadora deben ser partícipes del proceso de transformación. Esto es posible con unidad estratégica de todos los actores involucrados y representados en los diversos movimientos sociales que hacen eco de sus reclamos.
El espíritu del Cordobazo hoy vuelve con viento a favor y con ímpetu de lucha por los 40 millones de argentinos. En este día tan especial levantamos las mismas banderas de los protagonistas del Cordobazo y del Rosariazo, para avanzar en las cuestiones centrales de nuestros pueblos y continuar con sus convicciones más profundas.

