Un 25 de noviembre de 1960, en República Dominicana, las hermanas Minerva y María Teresa Mirabal fueron brutalmente asesinadas por su activismo político en contra del gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Minerva y María Teresa se convirtieron en el máximo exponente de la grave problemática de violencia contra la mujer en América Latina. Hoy la Organización Mundial de la Salud estima que tres de cada diez mujeres sufren agresión física o verbal de parte de sus parejas.

La violencia de género es una alerta social de grandes dimensiones, producto de una degeneración estructurada de las relaciones de poder que han sido históricamente desiguales entre mujeres y varones.

Un informe del Observatorio de Femicidios del país mostró que entre 2008 y 2012 murieron 1432 mujeres, mientras que en los primeros nueve meses de 2013 hubo 209 casos.

Mientras que en 2012 moría una mujer cada 37 horas, en 2013 cada 35, el año pasado cada 30 y hoy en día se estima que se han incrementado los asesinatos y muere una mujer cada menos de 30 horas. Se trata de una cuestión serial, que nos convoca más que nunca para profundizar esta la lucha con los brazos en alto por la seguridad de nuestro género.

Resulta central continuar con el desarrollo de políticas públicas que contribuyan a proteger a las mujeres de los abusos que sufren en los distintos ámbitos: intrafamiliar, laboral o institucional. Para ello necesitamos solidaridad de toda la población, porque se trata de una causa justa, de toda la ciudadanía que se opone a la violencia hacia la mujer y que está a favor de construir una sociedad mejor, basada en el respeto al prójimo y en los derechos humanos.

El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida por el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en el año 1981, para conmemorar las vidas de Maria Teresa y Minerva y con ello promover el reconocimiento mundial de la violencia de género.

Por las victimas que perdieron sus vidas, y por las que la siguen sufriendo, resolvamos esta problemática en pos de la construcción de una sociedad justa y sin violencia hacia la mujer.

Senadora Silvina García Larraburu