El Día Internacional de la Mujer, fecha instalada el 8 de marzo de todos los años, busca conmemorar a aquellas mujeres neoyorquinas que fueron asesinadas en marzo de principios del siglo XX, sin embargo con el tiempo se consolidó para profundizar la lucha por la igualdad de género en todos sus aspectos.
El asesinato de las 129 obreras textiles ocurrió tras un incendio, causado intencionalmente por los propios dueños de la fábrica para desarticular una huelga en la que se exigían mejoras laborales. Visibilizó un hecho que aún padecemos: la opresión de la mujer. Las víctimas de la violencia de género, de los femicidios, de la trata de personas con fines de explotación sexual y/o laboral, son algunos de los lamentables casos que podemos mencionar.
La problemática laboral también continúa manifestándose. Un informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), concluye en que las mujeres necesitan entre cien y doscientos años más para conquistar la igualdad de género en la dirección de empresas. Ésta, es una simple pero clara característica de la realidad que debemos atravesar.
Los datos enunciados no deben desmotivar la lucha femenina. Hoy quiero poner énfasis en todo nuestro género, que pone trabajo y empeño día a día en los diferentes ámbitos. Desde la profesional u obrera, hasta las incansables amas de casa. Porque, como decía Evita: «Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar”.
Es indudable que nuestro género da un aporte fundamental a la sociedad. Por ello, no bajemos los brazos, mantengámonos unidas y tengamos siempre presente que a lo largo de nuestra historia hemos derribado muchos muros. Con cada uno de esos pasos hemos contribuido a la construcción de un futuro más justo.
La igualdad debemos conquistarla, y no para ser una supremacía, ni para revertir los años de desigualdad y opresión hacia la antítesis de lo que hemos padecido; la igualdad tiene que concretarse porque como mitad de la población merecemos un trato y posibilidades equitativas en todos los sentidos.
¡Muy feliz día a todas!

