Un día como hoy el pueblo argentino demostró su dignidad y devoción al General Juan Domingo Perón, brindándole su más sincero respaldo, al acudir masivamente a la plaza de mayo reclamando la liberación del que supo interpretar las necesidades de los relegados por las clases dominantes.

Esta innumerable multitud de hombres y mujeres no iba a dejar que le arrebaten las conquistas sociales obtenidas mediante el accionar del vicepresidente, que había sido detenido por trazar políticas equitativas en función de una más justa distribución de la riqueza social.

Desde entonces, el 17 de octubre simboliza el día de la lealtad para todos los que nos identificamos con las consignas del movimiento peronista. Fue eso lo que se manifestó aquel mes de octubre de 1945: la unión inquebrantable del pueblo peronista con los ideales que empezó a materializar Juan Domingo Perón.

Por ello los titulares de los diarios principales, voceros de las clases acomodadas, no dudaron en describir como “harapientos” y “malones de subproletarios” a los que se congregaron en la plaza de mayo por la liberación del General. La justicia social había llegado para instalarse en nuestra Nación y sólo mediante golpes, bombas, y proscripciones, las elites antidemocráticas intentarían una y otra vez, acallar la voz y los reclamos del pueblo argentino.

Luego de ese día, ya nada sería igual para nuestra Patria. El peronismo vino a dar asidero a los ideales republicanos, valores democráticos que hasta aquel momento eran utilizados constantemente por parte de intelectuales citadinos en sus exclusivas tertulias y por medio de los cuales habían dominado la política sin consultar al pueblo sometido.

Se puso en evidencia la importancia que Perón tenía para los trabajadores, quien no sólo interpretó los derechos que debían proclamarse, sino que además mentó un modelo de Nación justa, libre y soberana.

A 71 años de esta histórica movilización y ante un nuevo escenario político, debemos anteponer aquella premisa donde se proclama que “el único heredero es el pueblo”, el único capaz de ser artífice del destino de nuestra Patria.

Senadora Silvina García Larraburu