Un 9 de julio de 1816 nos propusimos romper con la lógica extractiva, para emprender un nuevo camino: el de la producción. Sin duda en estos 202 años de historia encontramos avances contundentes pero también trágicos y planificados retrocesos que nos instaron a diferenciar aguas y posicionarnos con claridad.
La independencia, para los libertadores del siglo XIX, trascendía de la victoria territorial en nuestra América para despojarse de los vestigios del colonialismo depredador y repensar cuál debía ser nuestra manera de generar riquezas.
Hoy, las argentinas, los argentinos y los hermanos latinoamericanos estamos nuevamente frente a un avance colonialista, que pretende instaurar una nueva oleada neoliberal. Sin embargo, toda crisis abre una oportunidad para ratificar nuestra lucha histórica por la independencia de nuestra Nación.
La verdadera y definitiva liberación nacional sólo puede ser conquistada por ciudadanos involucrados en la arena política, con el objetivo de despojarse de todo vestigio colonial. Es hora de repensar los destinos de la Patria, sembrar una nueva lógica de generación de riquezas y conquistar un país libre, justo y soberano.
¡Feliz día de la Independencia!
Silvina García Larraburu

