Hace 70 años Juan Domingo Perón impuso su fórmula presidencial frente al conservadurismo imperial. La disyuntiva Braden-Perón quedó resuelta.

 

En aquel momento se impulsó su candidatura para configurar un nuevo orden político de participación y poder popular. Ya no se trataba de satisfacer mezquinos intereses individuales, sino de gobernar en favor del interés general de la Nación.

 

Con el llamado a las urnas, cambió para siempre la historia de nuestro país. Ese 24 de febrero se consumó por la vía institucional el principio constitutivo del peronismo: una Patria socialmente justa, políticamente soberana y con la firme decisión de conquistar la independencia económica.

 

La distribución de la riqueza en nuestro pueblo,, a través de la fórmula Estado, Producción y Trabajo, buscó poner punto final a la degradante división entre amos y esclavos.

 

Perón emprendió esa importante tarea con la defensa y ampliación de los derechos de los trabajadores. Entre sus ejes principales se destacaron la industria por sobre la primarización de la economía y la creación de un movimiento político nacional cuya columna vertebral fueron los obreros.

 

El triunfo del 1946 se impuso con un 52% de los votos. El contundente respaldo popular también posibilitó la obtención de casi dos tercios de la Cámara de Diputados, la mayoría de las bancas en el Senado y casi todas las gobernaciones provinciales.

 

Significó nada menos que la concreción de un proyecto nacional para avanzar hacia la transformación definitiva de la Patria. Las banderas programadas fueron tan grandes que aún hoy, 70 años después, continuamos luchando por nuestros sueños, el trabajo y la construcción de nuestra gran Nación.