Un día como hoy, pero de 1960, las hermanas Minerva y María Teresa Mirabal fueron brutalmente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político en contra del gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Ellas se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina.
Una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres es el femicidio, que significa el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad. La Organización Mundial de la Salud estimó que tres de cada diez mujeres sufrieron violencia física o sexual de parte de sus parejas.
Esta problemática necesita un compromiso real de todos. La violencia de género es una alerta social de grandes dimensiones, producto de una organización estructurada en relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y varones. Estas inequidades responden a patrones sociales y culturales profundamente arraigados en la sociedad, que atraviesan sin distinción, todos los niveles económicos, culturales y educativos.
Un informe del Observatorio de Femicidios mostró que entre 2008 y 2012 murieron 1432 mujeres, mientras que en los primeros nueve meses de 2013 hubo 209 casos. Si se hace un análisis anual, en el último año existió un aumento del 3,4%; y si lo medimos en horas, hoy en día muere una mujer cada 30 horas por violencia de género, mientras que en 2012 moría una cada 37.
Algunas mujeres, luego de haber sido apartadas de sus familias y círculos por sus parejas, violencia mediante, terminan en una muerte que nadie llega a descubrir. Otras fallecen quemadas, golpeadas, degolladas, o asesinadas a raíz de sufrir violaciones sexuales. La violencia de género, como muchas veces se cree, no está solamente sesgada a una cuestión de poder adquisitivo. Tanto en los sectores más humildes, como en los medios y medios altos; hay una infinidad de mujeres que tienen en riesgo sus vidas y la de sus hijos, y por temor no logran salir a tiempo de estos vínculos.
Las cifras, que no se detienen y son las únicas que ayudan a darle dimensión al problema, son escandalosas, y a la par los medios abordan el tema con liviandad e incluso con irresponsabilidades que desencadenan en los peores escenarios.
Para la mujer, la posibilidad de sobrevivir a la problemática de violencia de género en la que está sometida, muchas veces se ve atravesada por la mirada y el abordaje informativo.
Un día como hoy, pero de 1960, las hermanas Minerva y María Teresa Mirabal fueron brutalmente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político en contra del gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Ellas se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina.
El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida por el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en el año 1981, para conmemorar sus vidas y promover el reconocimiento mundial de la violencia de género.
Por las victimas que perdieron sus vidas, y por las que la siguen sufriendo, avancemos hacia la construcción de una sociedad más justa y sin violencia hacia la mujer.
Senadora Silvina García Larraburu

