Crisis climática y ecológica” es el emblema que hoy reúne a miles de jóvenes Buenos Aires y en todo el mundo, detrás de la causa que lidera Greta Thunberg. La valiente joven no solo ha sido elocuente y decisiva frente a grandes dirigentes mundiales, también encabezó un grupo de 15 jóvenes, entre ellos una argentina. Ese colectivo denunció a nuestro país ante el Comité de los Derechos del Niño de la O.N.U., junto con Francia, Alemania, Brasil y Turquía.  La marcha del día de hoy se inscribe en el mismo sentido.

Es lamentable ser destinatarios de esa denuncia y, más aún, por violación a los derechos de los niños, jóvenes y adolescentes. Sin embargo, esa presentación evidencia el abandono de serias y firmes políticas ambientales, que comenzaron a quebrarse y desfinanciarse en 2016.

La justificación del reclamo fue confirmada por la deslucida respuesta del Ministro Faurie: “La Argentina contamina muy poco en términos comparativos con los demás países”.   La contaminación, compromete a las generaciones presentes y futuras. Poco o mucho, contaminamos y las consecuencias son enormes y, aunque sea en menor dimensión que en otros países, producen daños irreparables.

Esperemos que el voto de los ciudadanos permita enmendar y retomar una senda que no debió ser abandonada ni desfinanciada. Para eso es necesario conducción idónea, políticas de estado y voluntad de aplicarlas. Como dice y nos inspira Greta, “Si no actuamos ahora no vamos a tener futuro”. Es la opción que se aguarda en las urnas.