La sanción de la reforma previsional no solo es una afrenta a la magra economía de nuestros mayores; es también un punto de inflexión en la gestión del oficialismo.

Hasta ahora, el concierto mediático permitía dudar sobre los propósitos de algunas iniciativas o de la identidad de los sectores que se protegían.
La ley sancionada desnuda la realidad política y marca con claridad donde debemos ubicarnos. Además nos dicta un curso de acción, sobre todo a las Provincias para quienes hoy resulta insoslayable la defensa de sus autonomías.
No es posible borrar estas jornadas, pero si vivir otras luchando por recuperar derechos. La acción política, que nunca abandonaremos, también se nutre de las derrotase nuestro País y el Parlamento argentino.
La sanción de la reforma previsional no solo es una afrenta a la magra economía de nuestros mayores; es también un punto de inflexión en la gestión del oficialismo.
Hasta ahora, el concierto mediático permitía dudar sobre los propósitos de algunas iniciativas o de la identidad de los sectores que se protegían.
La ley sancionada desnuda la realidad política y marca con claridad donde debemos ubicarnos. Además nos dicta un curso de acción, sobre todo a las Provincias para quienes hoy resulta insoslayable la defensa de sus autonomías.
No es posible borrar estas jornadas, pero si vivir otras luchando por recuperar derechos. La acción política, que nunca abandonaremos, también se nutre de las derrotas