La coyuntura actual nos invita a pensar nuevas estrategias que combinen la generación de recursos económicos en las comunidades, con el desarrollo sustentable y sostenible de las mismas. Desde mi mandato como Concejal de Bariloche, luego como legisladora provincial por Río Negro, y más tarde en la Cámara de Diputados y de Senadores, impulsé iniciativas que buscaban promover el turismo rural en nuestro país, con el objeto de fortalecer el desarrollo participativo de estos emprendimientos. Considero que cuando logremos salir de la pandemia internacional que recorre el mundo, debemos fomentar nuevas alternativas de vinculación con la naturaleza y los pueblos que habitan en ella.

Por otra parte, todos los indicios apuntan a que la reactivación se dará de manera escalonada, por etapas, y acorde a las características demográficas de cada localidad. En este escenario, los diferentes actores del turismo rural pueden liderar el resurgimiento de una actividad que deberá acomodarse a nuevos protocolos sanitarios. Las dimensiones, capacidad y características propias de este tipo de establecimientos facilitan su adaptación.

En este sentido, considero que la Ley que estamos impulsando desde la Cámara Alta sobre el sostenimiento y reactivación turística en el marco de la Emergencia, se puede acompañar por iniciativas que propongan un abordaje más amplio e integrado de la actividad en las localidades de la Argentina profunda.

Actualmente en el Senado está pendiente de tratamiento un Proyecto de Ley que presenté en 2017 sobre Turismo Rural Comunitario. En el mismo se establecen las bases de su desarrollo en todo el territorio nacional, con el propósito de contribuir al arraigo local mediante el fortalecimiento de la gestión comunitaria de pueblos originarios y comunidades campesinas. De esta manera se busca revalorizar el patrimonio natural y cultural, como así también el respeto de las regiones, la identidad de los pueblos y la participación de ellos mismos en un proceso que tenga como punto de partida sus propias miradas y cosmovisiones.

El proyecto original abogaba por la consolidación de una red nacional de referentes técnicos de diferentes disciplinas que acompañen a las comunidades involucradas de cada provincia. En esta nueva realidad, las disciplinas que deberían emprender una tarea articulada se ampliaron. Pero no así la lógica de trabajo colectivo que proponíamos con el fin de generar enlaces y herramientas que faciliten el desarrollo endógeno e integral de las experiencias.

Por otra parte, debemos comenzar a diseñar estrategias de crecimiento que integren a las poblaciones más alejadas de los centros urbanos, mitiguen la migración interna y contribuyan a una mejor distribución de los ingresos. La concentración demográfica demostró su complejidad en todo el planeta y urge promover alternativas tendientes a la radicación de los pobladores en sus territorios, por medio de una política pública activa. Con esta visión, el proyecto de Turismo Rural y Comunitario propone un desarrollo integral de las diferentes regiones y el afianzamiento de los vínculos sociales.

En estos meses, reforzamos el valor de la solidaridad y la complementariedad. Por ello, considero que debemos dar tratamiento a iniciativas que apunten a la participación de organizaciones de base, la autogestión de emprendimientos que fortalezcan los lazos sociales y un manejo sustentable de los recursos en armonía con el medioambiente.