La Senadora Silvina García Larraburu se reunió con la familia Inalaf, mediante un diploma de honor les agradeció la obra de amor que realizaron al donar los órganos de Lourdes.

En el interior de la vivienda ubicada en Dina Huapi resalta una gran foto de Lourdes allí sus padres Roberto y Rossana y sus hermanos Diego y Santiago coinciden en señalar “ella era muy solidaría, siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo y le daba mucha bronca cuando se producía alguna injusticia”.

García Larraburu señaló: “No sólo respetaron el deseo de su hija, sino que además permitieron que cinco niños mejoraran su salud y pudieran continuar con vida. Es un gran orgullo para mí compartir este momento en su hogar y entregarles esta Mención de Honor del Senado de la Nación. Son sin duda un ejemplo de amor y solidaridad”.

Agregó: “Este humilde reconocimiento es un agradecimiento de toda la sociedad, por la valentía que demostraron en un momento tan difícil y también por el mensaje que nos dejaron, resaltando la importancia que tiene la donación de órganos”.

“Lamentablemente esta decisión no es algo habitual, las estadísticas muestran números muy bajos en las donaciones, por eso es tan importante el accionar de toda la familia. Con su partida, esta valiente personita permitió que niños de muy corta edad pudieran continuar con sus vidas. Se que Lourdes soñaba con ser médica pediatra, y gracias a su entrega desinteresada, pudo perpetrar esta vocación de servicio y amor, que hoy continúa latente en otras caras y nos provoca a todos una inmensa emoción”, remarcó.

Roberto Inalaf manifestó: “Es importante para nosotros que Silvina venga hasta nuestra casa, y este reconocimiento seguramente quedará junto a la foto de Lourdes. Fue todo muy sorpresivo, pero no nos resultó nada extraño cundo nos preguntaron por la donación, no hubo dudas, pedimos un momento para hablar en familia y decidimos que sí, fue totalmente natural”.

Rossana la mamá de Lourdes comentó: “Mi hija siempre estaba atenta a lo que necesitaban los demás, quería ser médica porque le dolía mucho ver sufrir a los niños. Siempre decía que no iba a trabajar en un sanatorio que prefería ir a ayudar a un lugar dónde la pobreza es extrema. Me enojé mucho con Dios pero el sabe porqué hizo esto, solo le pido que nos de fuerzas y que algún día pueda poner mi mano en el pecho donde está latiendo el corazón de mi nena”.

Diego tiene tatuado el nombre de su hermana en el antebrazo y respalda la decisión que tomaron en familia: “Dos semanas antes fui a sacar mi carnet de conducir cuando llegué a casa lo mostré y ella pregunto ¿por qué decía donador de órganos?, le explique que cuando ella cumpliera 18 años podía decidir ser donante que ahora lo definían papá y mamá, en ese momento nos dijo a todos que cuando ella muera quería ser donante. Esta anécdota nos ayudó mucho en el momento de la decisión familiar”.

Junto al árbol navideño hay un cuadro con la leyenda “la flor más bella”, allí está Lourdes con una amplia sonrisa, al igual que está presente en cinco niños que gracias a la donación de órganos siguen con vida.