En este día recordamos el horror del genocidio sufrido por el pueblo armenio a partir del año 1915. La fecha evoca el intento por parte del Imperio Otomano de exterminar al pueblo armenio.

La noche del 23 de abril de 1915, y durante toda la madrugada del día 24, cientos de intelectuales, religiosos, profesionales y ciudadanos de ese origen fueron despojados de sus hogares y deportados, para ser posteriormente asesinados. El 24 de abril resume simbólicamente todos aquellos crímenes de lesa humanidad, que las fuerzas del impero turco-otomano cometieron en perjuicio del pueblo armenio con anterioridad a esa fecha.

El recuerdo del Genocidio Armenio nos interpela en tiempo presente sobre las consecuencias que pueden generar la intolerancia y el racismo y nos invita a reflexionar sobre el significado del respeto entre los pueblos y las personas. Asimismo, nos permite pensar en otras situaciones de violencia extrema que han atravesado la historia de la humanidad.