El Turismo Social surgió en 1950, durante la gestión de Juan Domingo Perón, para que una multitud de argentinos de todas las clases sociales pudieran conocer nuestras riquezas turísticas. Los hoteles de Chapadmalal y de la Unidad Turística de Embalse fueron construidos para que las familias accedieran a vacacionar en las sierras y el mar.

Cuando hace trece años el Ministerio de Turismo de la Nación decidió reactivar este programa, lo promovimos inmediatamente en Río Negro y gestionamos el viaje de más de 4.400 personas al año, pertenecientes a 615 instituciones de 30 localidades de la provincia.

Durante más de diez años pudimos permitir que jóvenes, adultos y ancianos provenientes de los sectores más humildes y alejados, como la línea sur de mi provincia, pudieran viajar a estos lugares y conocer el mar o la sierra cordobesa.

Arrasando con este proyecto, un decreto reciente del Gobierno de Mauricio Macri, asignó los hoteles 7 y 8 del complejo turístico de Chapadmalal a la instalación del Centro de Formación de Gendarmes.

Los jóvenes y el futuro no son ya un objetivo. La formación de una fuerza de seguridad es ese futuro, la instrucción que allí se brindará, seguramente no estará destinada a capacitar a los nuevos gendarmes para cuidar las fronteras, sino para perseguir el narcomenudeo o reprimir manifestaciones.

La función social de Chapadmalal es remplazada por un modelo excluyente, represor, que usa las normas con prepotencia, avasallando incluso a quienes tienen la función de cuidar la memoria. No hay manera de armonizar imágenes tan diferentes. No es una brecha, son dos modelos de país totalmente antagónicos.

Senadora Nacional Silvina García Larraburu