Un día como hoy de 1952 fallecía María Eva Duarte de Perón, bautizada como Evita, la abanderada de los Humildes, la líder espiritual de nuestra Nación. No solo peleó con su vida y con su inmenso compromiso social para ampliar los derechos de los trabajadores, los pobres y los niños, sino que además veló incondicionalmente por los principios de una Patria Justa, Libre y Soberana.

La querida Evita acompañó al General Perón en los años de mayor transformación de la Argentina, y fue quien visibilizó al género femenino con plena conciencia de nuestro rol en la sociedad haciendo posible el derecho al voto.

Sin duda, una de sus huellas más grandes fue la lucha contra la injusticia. Nacida en Los Toldos, desde muy joven forjó ese inquebrantable espíritu que le dio impulso y fuerza para hacer propia la causa por la Justicia Social.

 

Sin buscar revancha individual, puso siempre en valor la lucha colectiva, a tal punto que han pasado 67 años de su paso a la inmortalidad y aún enarbolamos el preciado legado que nos dejó.

 

Compañera Evita, continuaremos militando por llevar la justicia social a cada rincón del país.

 

Gracias por defender incansablemente los derechos populares.

 

Senadora Silvina García Larraburu